
Hay noches en que hablamos y hablamos, de cosas serias, de tonterías, bromeamos, convivimos con las amistades etc.
Otras en que por cuestiones ajenas a mi, no puedes llegar y sin embargo te espero como casi todos los días y no obstante estar rodeado de amistades y personas que se desviven por hacerme la noche agradable, siempre me retiro a dormir con esa sensación de que me falta algo, que me faltó esa sonrisa adivinada, ese beso de despedida o la bendición que siempre me otorgas.
Otras noches en que es muy difícil comunicarme contigo. Noches en que siento que algo te pasa, que algo ocupa tus pensamientos y me es muy difícil penetrar en ellos. Esas noches se convierten en noches de inquietud, preocupación y zozobra, pensando en que es lo que te sucede y en que no puedo hacer mayor cosa para evitar lo que te inquieta
Las más difíciles son aquellas en que después de haber discutido, las mas veces por cuestiones sin importancia, te envuelves en esa coraza de terquedad y orgullo igual o más grande que la mía.
Pero hay noches en que estando juntos, no se me ocurre nada mas que decirte que te amo...
... Y yo mismo me planteo mentalmente como es posible el que no pueda encontrar tema de conversación mas allá de esas dos palabras. A diferencia de cuando no llegas, me sucede que me encierro en mi mismo y en mis pensamientos de lo que significas para mi y me retraigo a tal modo que incluso procuro evitar la charla con las amistades que me rodean. Es una sensación, un sentimiento extraño, simplemente el saber que estas ahí, callada haciendo tus cosas, me basta para llenar de color, luminosidad y aromas de flores mi noche.
Esas noches te juro que entre más me esfuerzo, no puedo encontrar cosa mejor que decirte que un MMM TE AMO...